lunes, 5 de marzo de 2007

La Playa de Mi Vida

Cuando dejé mi adolescencia y aún el mundo era perfecto
Un poema dibujaba en mis adentros
La historia de un hombre mirando el recorrido
Por la playa de su vida:

Dos pares de huellas que sobre la arena había dejaban la evidencia
De que Dios le acompañaba en sus momentos más felices.
Pero en sus horas de más pena notó con decepción
Un solo par de huellas confesando soledad mientras andaba.

¿Por qué Señor – le preguntó – ,
Has andado al lado mío solamente en alegrías?
Y en cambio me has dejado caminar en solitario
Mientras te he necesitado con urgencia.

Pero Dios le consoló pidiendo que examine nuevamente
Las arenas de su vida. Y con Su gran sabiduría, replicó:
“En los momentos más difíciles un solo par de huellas
Verás andando en la playa de tu vida, porque yo te llevé en brazos”.

¿Cuántos pares de huellas iré dejando en la playa de mi vida?
Pues yo siento que a medida que se hunden mis pisadas en la arena
La gran carga que yo arreo borra mi andar y deja en vez de un rastro
Un pronunciado surco que divide en dos a la costa de mi vida.

Si el Señor caminase al lado mío por la playa de mi vida
No me bastarían diez mil millas
Para reprocharle cuánto me ha quitado poco a poco
Utilizando las manos de lo que más quise.

Si el Señor fuera conmigo cortando en dos partes a la playa de mi vida,
Al poco rato de haber empezado el recorrido
Yo le increparía para preguntarle
Porqué los hombres respetamos tanto al malo
Y nos desquitamos con el justo.

Si el Señor fuera dejando Sus colosales huellas al lado de las mías
(Mientras vamos codo a codo por la playa de mi vida),
Para en un mañana corregir a mis cuestiones, mostrando la evidencia
Que dejaron en la arena de mi vida dos pares de huellas en mis dichas
Y solamente uno en mis tragedias: Pues yo en verdad desconfiaría…
Muchas veces enredaron mis razones las palabras de otros hombres,
Y desperté varado en una playa sin océanos, sin olas y sin mares.
Y yo al Señor le pediría que me explique porqué permite
Que los hombres nos hagamos viejos tan de golpe,
Y olvidemos por completo al niño que esperaba ansioso la campana del recreo,
Para soñar bajo la quisquillosa sombra de la bandera del colegio.
Si el Señor dejara al lado de las mías Sus certeras huellas
Mientras me acompaña por el largo de la playa de mi vida,
Yo tendría en mis haberes un reproche:
Le insistiría para que finalmente Él o alguien más me explique
Porqué los hombres recordamos mucho más del otro los errores,
Y en cambio vivimos exagerando nuestros logros.

Y cuando ya se haya cumplido la mitad del recorrido,
Le pediría que me explique porqué yo no he podido
Hacer algo más de lo que he hecho
Para que mis padres no se mueran de a poquito.

Y le diría también que tantas injusticias y tanta indiferencia
Me han hecho preferir caminar en solitario
.

Si yo fuera capaz de mirar hacia adelante
Para ver futuras huellas en la playa de mi vida,
No me extrañaría para nada observar que en el día de mi muerte
Serán las mías las únicas huellas
Que atisbaré en el vado de mi vida.
Pues hasta la compañía del más Santo habrá finalmente rechazado
El último vestigio del orgullo que me queda.

Si en esta parte de la costa de mi vida Dios me está llevando en brazos,
Para que a mí me resulte menos árido el camino,
Entonces yo le recordaría con voz firme
Que mis piernas se han acostumbrado a andar adoloridas,
Y aún pueden avanzar en sobre el fuego y los pantanos,
Pero sí le rogaría con persuasiva disfonía
Que cortara con su mágica cizalla las cadenas que me atan
Al arreo que voy jalando por la playa de mi vida.

Si yo hablase con Dios en un mañana
Que separan de este día unos 20 ó 30 treinta aniversarios,
Yo dos cosas recordaría que Dios me ha dado
Para que mis fuerzas no se arredren si no todo es alegría:
La primera, le daría muchas gracias por haberme permitido
Que vaya andando solitario
en mis días más penosos,
Pues he aprendido a caminar entre penumbras
Cuando las lágrimas me nublaron el camino.

Y finalmente, si algún día alguien me diera
La oportunidad de poder ver Sus rectos ojos,
Le agradecería en tantas veces como reproches yo haya hecho
El haberme permitido caminar al lado tuyo.
Y estar seguro que de ahora en más siempre veré cuando me vuelva
Dos pares de huellas yendo juntas... Por la playa de mi vida.


Dos Delfines

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